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sábado, 14 de marzo de 2020

92 marzos "Para morir de risa"


A sus 92 marzos

La vida es como se cuenta, y yo cuento parte de la vida como me la cuenta mamita Tila. 


Conversando con mamita Tila
Foto: David Rodríguez 

Ella es Matilde Rodríguez, nació el 14 de marzo de 1928. Para ese entonces en el marco de la depresión económica mundial, la cual en estos pueblos indígenas mesoamericanos es desde siempre. Hija de Juana Rodríguez y nieta de Teodora Rodríguez. Es madre de Juan Rodríguez, y abuela de Sandra Rodríguez (yo).

Mamita Tila creció en un hogar sin padre, porque en enero de 1932, la policía que preparaba la dictadura de Tiburcio Carías Andino, fue hasta su casa en Las Anonitas (Vado Ancho, El Paraíso) a raptarlo para asesinarlo, dejando su cuerpo en el municipio de Duyure (Choluteca). Ese día nació Francisco Rodríguez, mi tio-abuelo que murió en junio de 2017.

Mi bisabuela Juana, con sus pequeños hijos e hijas, entre ellas Mamita Tila de casi 4 años, debió vivir a la sombra de la casa de su madre Teodora. 

El patio de la casa de mi Tatarabuela Teodora, estaba lleno de risas, juegos, travesuras y trabajo infantil. Mamita Tila crecía con pocas oportunidades para ir a la escuela "porque ahí las niñas sólo iban a buscar marido" era el dicho del tiempo. 

Hacía oficio desde la madrugada, cuidaba ganado, iba a la quebrada, cocinaba, costuraba, se enfermaba y veía pasar los años como aquellas nuevas cosas que traía la modernidad, la ropa de costales de manta a pantalones de mezclilla (blue jeans), el primer carro por aquella calle de tierra (que no ha cambiado). Las largas andanzas en busca de comida o visitar a sus parientes. Su primer amor a los 20 años, cuándo nació mi papá, el 8 de marzo de 1949, justo cerrando la dictadura de Carías. 

Mamita Tila, ya era una mujer, rehaciendo su vida una y otra vez, procreando vida desde su vientre, ayudando a otras mujeres a parir, y pariendo ella sola a mitad de camino mientras halaba agua. 

Cada uno de sus 12 hijos e hijas contará la historia con su madre, desde los sentimientos desolados, el criarse con otras familias, los golpes y regaños, la pobreza, la compañía y más cosas que nos hacen marcas en la infancia. Pero, no soy yo quién deba juzgarla, porque yo a quién conozco es a la abuela, a mamita Tila, la mujer que una vez me dijo "si vamos a morirnos, que sea de risa".

La abuela paterna, que viaja de San Pedro a Tolobre, de Los Achiotes a Trojes, de Patuca a Choluteca.

¿Cuando vuelve mamita?

Si ni me he ido, y a saber si vuelva. reponde.

Ella no se aferra a un lugar, ni a las personas, tampoco a la vida, porque cada día es para servir mientras toca estrenar la mortaja que confecciona una y otra vez.

Mamita fumaba Pinares. Aunque en una ocasión la vi enrollar un papel estrasa. De vez en cuando un trago le cae bien. Viste moderadamente sin perder su personalidad, su manos hábiles han hecho el bien.

Siempre los nietas y nietas discutimos sobre quién es o era el favorito de la abuela, la verdad, a mi no me interesa, porque no pueden discutir cuanto amo a mis abuelas (por que mamita María Mejía (+ 9/ene/2019) sigue presente en mí.

Hoy mamita Tila cumple 92 marzos, viviendo su vida como ella lo decide, con mente lúcida, su voz clara, sus pasos titubeantes, si. Apuros, con risas y amor.

Mamita deseo que muramos pero de risa, jamás por dolor o tristeza, por que de lo contrario, no habrá valido la pena vivir.

Sandra Rodríguez Mejía 
14 de marzo de 2020

martes, 11 de febrero de 2020

Ligero de equipaje

Pura Vida, de la eterna 
La familia del alma está a lo largo de la vida, a veces lejos de casa, con otro apellido y acento diferente, cargando una gran maleta de historias por contar.

Hoy ha partido a la Casa del Padre, un ciudadano del cielo, el sacerdote Santiago Fajardo Jiménez, de Nicoya, cobijado por la luna liberiana, rodeado de amor, tal cual el sabía compartir.

Era tan simpático, un excelente "contador de perras" cómo decimos en catrachilandia. De cada aventura hacía un chiste. Y de los viajes lejanos explicaba detalles cómo si estuvieran a la vuelta de la esquina.

Cuando yo probé los dátiles... contó una vez.
¿Y dónde fue eso Padre?
-En Israel... respondió, como si hablara del barrio vecino.

La primera vez que viajé a Tierra Santa llevaba un maletón que ni caminar podía, cosas que ni usé, ya después apenas una mochilita con pantaletas y camisas... comentó en medio de un caluroso día. Eh ahí, cuando se asombran algunas personas cómo es que yo puedo llevar una mochila (de equipaje) para 2 o 5 días de viaje, si siempre recuerdo a mi maestro mochilero, el padre Santi.

Un bondadoso confesor, que con un abrazo transmitía la ternura amorosa. Comía todo sancochado y le encantaba el concho. De lo más serio hacía broma, cómo explicar el origen de los nombres de algunos lugares "Oro-sí".

Era cómo un bebé grandote, que se dejaba consentir, independiente, cuidadoso, un santo que vi andar en la tierra, caminar en las aguas termales en torno a una piscina, sudar y sudar ¿quién no en Nandayure?

Para sus bodas de plata sacerdotales estrenó una hermosa casulla dorada. Lo sorprendió un pastel para sus 70 años en diciembre de 2013. Agarraba camino ya tarde para ir donde sus hermanas, fue un papá, más bien.

Era un excelente conversador de política, economía, sociedad en general. La vida lo trató con cariño, y pagó todo el bien que hizo.

Hace unos días, mi Pa Francisco Barrios me dijo que el viejito se nos estaba yendo, estaba muy grave. Un dolor invadió mi pecho, estaba a 500 kilómetros de mi casa, y así de inmensa como la distancia eran mis ganas de llorar.

Vino a mi alma, la imagen del p. Santi agarrrado de la mano de la Madre del Cielo, y pensé "ya está caminando". Pasaron los días, el padre estaba sedado, sobreviviendo, esperando señales de mejoría.

Hoy, en el día de la Virgen de Lourdes, salud de los enfermos, el Padre Santiago, decidió abandonar la tierra, para ir a ver cara a cara al Amor de los amores, a su mamá, papá, hermana, a mamá Juanita, y toda aquella gente que, estoy segura, en un día cómo hoy, el ayudó a bien morir con el sacramento de la unción de los enfermos.

Hasta siempre mi viejito bello, gracias por su amor compartido. Finalmente emprendió el eterno viaje con el equipaje necesario, sus obras.

jueves, 11 de julio de 2019

La última selfie


Sonreímos sin saber que sería la última vez

Hace dos años, me acosté a su rincón, tenía mucha fiebre, la boca llagada y la voz casi afónica, tal cuál reflejo de su vida, y la negativa de quienes la amamos, a que estuviera enferma.

Unos días antes, probando una aplicación subí a Facebook un video con puras selfies acompañada, ella me reclamó que no aparecía su imagen, y le respondí que no teníamos una selfie, que nos la debíamos. 

El domingo 09 de julio sería la última vez que vendría a casa, de la cual era parte y hace tanta falta, sobretodo los domingos con el sazón de su locura, sus ocurrencias y su amor.

El martes 11 de julio en la noche, mami me enseñó una foto de Enna, estaba con algún tipo de alergia en su pecho derecho, así que llamó a varias hermanas-amigas y nos fuimos a verla o orar por su salud.

¿Realmente era ella? No, no podía ser la mujer fuerte, valiente, bulliciosa... aquella mujer acostada en una gran cama, con la temperatura tan alta que se transmitía al interior de la habitación donde trabajaba.

La vi. No recuerdo haber dicho muchas palabras, me acosté a su rincón, sostuve su mano y lloré en silencio. Mientras las demás personas encomendaban a Dios, su salud.

El 12 de julio, habíamos hecho viaje con mami y otras hermanas-amigas para ir a ver a una tia-abuela paterna, que estaba enferma, pero me dormí, y por 5 minutos el bus me dejó. Así que seguí mi jornada.

En la tarde fui al hospital, en una acción laboral -era miércoles- y allí estaba Glenda, ingresando a Enna. Para mí sorpresa, no era la señal de la mujer de la noche anterior, estaba de pie, sonriente, optimista como siempre.

Nos tomamos la selfie, ella ya en la camilla de hospital, sonriente y haciendo la señal de victoria✌. Esa era mi Guenga, mi hermana, mi amiga, mi prima, mi acompañante, mi pedazo de alma.🥀

Ahora es mi eterna compañera, mi susurro en el silencio, aquella que en las peores crisis dijo: No lloren, yo no me voy a morir, confío en Diosito, en el Sagrado Corazón y en la Virgencita de Suyapa. 

Hace dos años empezó la despedida, con muchas selfies pendientes, con abrazos y regalos para compartirnos en los cumpleaños, con pelearnos para ser las primeras en saludarnos,  ella siempre tuvo lo mejor para mí,  yo solo me quedé con pocas letras que me cuesta escribir 📝 , por qué la amé y en ese amor, nunca la vi quejarse, aun con muchas sondas hasta en el cuello, ella sabía que había un mañana pendiente, hasta el 01 de agosto del 2017, en la madrugada, que se hizo eterna. 

viernes, 5 de julio de 2019

Hasta el cielo de las abuelas



¿Está julio? Sí, como cada medio año, llegó julio, el mes que emocionaba tanto a mamita María y a mí, por que es nuestro cumpleaños. 

Hoy es el primer julio de mi vida sin ella. Pero ¿cómo será celebrar el cumpleaños en la eternidad? donde no existe el tiempo, donde los cuerpos ya no envejecen y la vestimenta es del color de la luz.

Hace dos años, mamita bailó muy contenta, su sonrisa era únicamente por la alegría del Alma, pues su conciencia ya no estaba aquí. El año pasado estuvo en una silla de ruedas, comió poco, pero ya no sonreía, sin embargo, estrenó un vestido que le gustó. No hablo de los 79 años anteriores, por qué ella nunca tuvo miedo a vivir, y tampoco hablaba de la muerte. 

Ya casi se cumple seis meses de su partida eterna, y cada nueve de mes, nos reunimos en casa de tía Estela, se podría decir que nos autoconvocanos. El 9 de febrero sólo éramos tres recordando su memoria en torno al rezo chiquito, en que hace tita, el bonito, cono dicen, y el que muchas veces mamita me acompañó a rezar.

Hoy es 5 de julio, su natalicio, y nos fuimos a rezar, ya no dijimos "para las viejitas café" porque ella, amante del café, ya no lo puede tomar. Entonces hubo café para todas, sin lágrimas, sin tristeza, sino con la alegría que sus hijas nietos, nietas, bisnietas "Mejía", y yernos, conservamos. 

Pensé en la variedad de edades entre sus 16 nietos y nietas, desde 43 años a 11 años (los payulos), y si llegamos al entorno de una vela y su fotografía, es porque sigue entre nosotros, por qué ella así nos amó. Por qué nos hizo ver como hermanos y hermanas, desde que éramos pequeños.

Hoy es viernes, igual que el día que la dejamos en su última posada; también es el natalicio del Siervo de Dios, Rutilio Grande, que nación el 05 de julio (igual que mamita María) de 1928 igual que mamita Tila.

El p. Tilo, creció con su abuela, porque quedó huérfano de mamá a los 04 años. Yo he crecido con mis abuelas María y Tila, porque son parte de mi vida.

En el examen de Estudios Sociales en primer grado, una de las preguntas era: 
¿De qué trabaja mi papá? Vende papel higiénico en ILESA
¿De qué trabaja mi abuela? Lava ropa en la Sanangel 

Me salió mala la respuesta, hasta el día de hoy, no supe porqué. Ya que eso era lo que hacían. Y esa era mi mamita, pulcra, ordenada, a escondidas lavaba mi ropa, y en su pérdida de recuerdos disfrutaba una deliciosa sopa instantánea sabor a camarones, como el mejor palillo que le podía ofrecer.

Pronto será 09 de julio, 12 de julio, 17 de julio, 20 de julio, volverán las fechas, los recuerdos, los amores, y el mes quedará inmenso ante su vacío.

Mamita María Trifina Mejía Vásquez, no le escribo, por qué la vida le privó el derecho a ir a la escuela, pero con el alma le hablo, le leo estas letras, como cuando me ponía a leerle el "escuelita alegre", mientras ayudaba a moler en vieja cocina de madera.

Con amor, su sandía


P.D. la Sandya hoy cumple 13 meses, mamita,  y fue bonito que se conocieran.

sábado, 27 de abril de 2019

Flores en el camino

Las flores de María
El domingo era una alegría paso a paso. Salíamos de Villa Nueva, atravesamos el Hato, y algunos sectores baldíos, hasta llegar a Suyapa.

Pero antes cortábamos flores de Napoleón en el cerco del cementerio “los pobres” para llevarle a la Virgen de Suyapa y al Niño de Atocha (que en realidad es el Santo Niño de Praga). Allí pedía por mi hermanita, que nacería en octubre de 1988.
La alegría era mayor por que íbamos a comer pupusas y una horchata en bolsa, éramos cinco nietos y nietas, yo era la más pequeña, entre Elvira, Carlos, David y Suyapa.

Nunca hubo miseria ni mezquindad, pero si muchas tradiciones impuestas por la línea materna. Cómo entrar a la iglesia pequeña sin ver nada más que el altar de la Virgen de Suyapa, y surgían aquellas historias de camino real “una vez un señor vino a ver a la Virgen, y se puso primero a comprar petates, al entrar a la iglesia no miraba los santos, sino petates en los altares”. Cómo entonces no me iba a concentrar en ver sólo el altar de la Virgen, y después ir hasta las gradas del altar principal y rezar.

Éramos cinco infantes siguiendo a Mamita María, quién no sabía leer ni escribir, pero supo vivir y transmitirnos su fe, desde la escuela de la vida.

Hace unos días, como es costumbre, hice ese recorrido, era jueves Santo, caminé con mi hermanita “Chayin” cómo ella el decía, corté flores en el camino, hice cosas que mamita decía “era pecado” y dije, mamita ya no está para que me regale.

Mamita María se fue a la eternidad el pasado 09 de enero, y la sentí tan presente, por que ahora está en el viento, en las nubes, en el sol, en la luna, en mi mente, se quedó en mi alma, y acompaña mi camino.

Nos enseñó a caminar en hermandad, a compartir lo que tenemos, a ser felices con lo mejor. Nunca la escuché quejarse por la pobreza, es que ella siempre tuvo lo necesario para vivir y tenía aún para darnos cuándo le pedimos.

A veces los detalles más pequeños hacen sentir un inmenso vacío, y esa mujer de 81 años de edad y estatura pequeña, supo ocupar espacios inmensos, como sólo ELLAS, las genias lo saben hacer.

P D. es difícil no querer llorar, por que una no de puede acostumbrar a que ese amor llamado "abuela" ya no esta.

domingo, 10 de febrero de 2019

La caja

Para una alma perdida que se dejó ver en una mirada...

Nos despedimos a mediodía, habíamos ido a buscar una caja de cuadernos, éramos tres, después dos “voy a ir a la radio” -me dijo- era sábado 10 de febrero, y la meta era volver con el mandado resuelto.

Cayó la noche. Voy para la radio, decía un mensaje, pero nunca llegó. Me advirtió que estaba cerca, dónde nos reencontramos.

Había una mirada extraña. Generalmente me hago miles de cuestionamientos que no externo, porque pueden haber respuestas que ya intuyo.

-¿Quiere comer algo?

-No, gracias, respondí. Pendiente también, de que a pocos metros alguien me esperaba, y pensé irme pronto.

¿Qué pasó en esa hora? Qué hubo para hacerme una especie de radiografía macro y microscópica de mi existencia. Poderme encontrar en una mirada perdida, en palabras confusas entre reclamos que no sabía exactamente ¿Por qué me las decía a mí?
¿Era posible dialogar aquella noche? Un poco fría por cierto. Sí, y dialogamos sin reglas, etiquetas, ni cortesías.

Es un capítulo oculto u olvidado en una caja inventada en la memoria. Es una de las conversaciones que abrió mi caja de camino en los mejores escenarios de la vida.

Supe que he tenido la dicha desde siempre de vivir con la mejor gente, de compartir con los y las mejores amigas, de aprender de grandes maestros y maestras, de hacer compañerismo, de ser parte de una familia increíble, de amar con intensidad a quién se me dé la gana, sin esperar ser retribuida en mi universo de pequeñas cosas.

Supe que la miseria humana no es una situación, tampoco es una condición, sino una decisión que no debe caber en nadie. Supe lo que duele ver llorar -en silencio- a alguien que se lleva en alma, por situaciones que creía ajenas a mi proceder, pero finalmente fue una oportunidad para compartir sueños y hacerlos -poco a poco- realidad.

¿Saber cuánto se puede llegar a amar a alguien que no es nada y es tanto a la vez? Y recordar siempre esa conversación (sí es que, así se le puede llamar).

¿Qué se conversó esa noche? pues si sólo está en mi mente, es que el mensaje era para mí. Por lo que, cuando abro la caja, trato de cerrarla con cuidado, para no olvidar que he recorrido parte de la carrera, y no lo he hecho sola, el escenario es para muchas personas, pero seleccionando actores principales en las historias que decidamos contar.

No hubo final de la conversación, simplemente se hacía más noche, fuimos por la caja de cuadernos, que para bien de la humanidad, llegó a su destino.
Cuadernos, agragaré -ahora- lápices, para que se siga escribiendo la vida…

Para la noche, éramos nuevamente tres, acompañados de conversaciones y lágrimas humedeciendo un rostro ahogado de silencio, que también quedó en el olvido, por lo tanto hay detalles que quedarán en la cajita, la que atesora detalles.


p.d. por esta y mil veces gracias, gente como usted necesita la Patria Grande de las almas que no se sienten parte del universo.


jueves, 29 de noviembre de 2018

Memoria infinita y puntos suspensivos

Cómo película fotográfica

Dicen que los recuerdos son a partir de los tres años, siempre he creído que recuerdo hechos desde antes tal cual fueran imágenes en moviento, como quien vé una cinta de película en una cámara fotográfica. Incluso eventos y personas que David y Suyapa (mayores 2 y tres años de mí) no recuerdan. Incluso mi madre dice que yo soñaba, o que invento, pero lo que recuerdo como a Don Urbano en una cama, a mi papá bajando en hombros de dos hombres (a uno de ellos lo llamo Orlin, el otro no sé) a la casa tras estar meses en el Hospital San Felipe, un tambito pequeñito del cual recuerdo de color blanco con letras rojas y azules, en el que halaba agua de la poza de doña Julia, los largos caminos bajo el sol con doña Julia y Sulema para ir a la iglesia en Los Achiotes, y ver de lejitos la casa de Tía Munda, las calles polvorientas y pedregosas, los palos de guayaba en la quebrada, y otros recuerdos de lo que viví en El Tamarindo, hasta los cuatro años, cuando me hice citadina.

Llegar a Tegus fue descubrir la magia de las luces que aparecían al atardecer, la televisión, y seguir caminando.

Está en memoria el primer día de clases, cuando llegué sola a mi aula en primer grado, ahí estaba la profesora Virginia García "Mardely" sos vos, y respondí que sí, entre otras preguntas ¿Sos repitente? no (mi papá ya me había enseñado muchas cosas). Y por los últimos días de clases me dijo "Mardely traé tu libro de lectura" era uno que prestaba la escuela Naciones Unidas, "Mi Honduras", y me llevó donde el director, profesor Mario, a que le leyera el cuento del pollito que decía ¡Mamá el cielo se está cayendo! ¿Qué hacemos? yo solo me quería morir del susto, al terminar, el director me felicitó y volví al aula.

En mi primer día de clases de segundo grado, me recibe la profesora Celinda: escriban "Lista de útiles" y aclaró "en carta", otro susto más.  Y así de la primaria concluirla con la profesora Olga Sierra para ir a la secundaría con maestros increíbles en el colegio "Juan Ramón Molina" como el profesor Francisco Centeno, Ramón Maradiaga, José Luís Salandía, Juan Alberto Rivera Callejas y Víctor Fúnez que ponía acento a la Y (ý) para pronunciar bien mi segundo nombre. Juana María de Alberto fue mi maestra de Bancaria, una vez me preguntó ¿de qué colegio venis? la profesora Maritza, de Intermedia que me seleccionó para ser la presidenta del Tribunal Electoral Estudiantil y de allí tratar a la directora Elizabeth (Betty).

Los recuerdos de la UNAH, en la Escuela de Periodismo son más recientes, con mis maestros y maestras aún mantengo esa relación de compañerismo, tertulias y bromas sobre todo con: Ramiro Sierra, Miguel Martínez y Germán Reyes. Los conocimientos y aprendizaje grato con Delia Mejía, Marlen Perdomo, Silvia Vallejo, Lilian López Carballo, Fredy Cuevas, Néstor Posadas, Rafael Leiva Vivas, Marco Antonio Andino... y esas clases de español, economía, matemáticas e historia.

Y es justo ahí, en la historia de mi Matria, de esa materia registro pocos archivos en mi memoria, hasta que llegué a una familia que surge por la violación a los derechos humanos, el COFADEH que también me acogió entre su lucha por la verdad y la justicia, donde pasan las décadas y sigue escribiendo historia que poco o nada se oculta en los centros educativos, con textos hechos por los gobiernos, y que no les conviene que se sepa, porque si la niñez conociera la verdad que se oculta, sería diferente y  no se repitieran patrones desde la clase política manipulada por la empresa privada y avalada por la policía y ejército.

Con todo lo que se vive entre golpes de estado y regímenes dictatoriales, las redes sociales y el alcance a la libre información es más difícil que se oculte la verdad, pero también amenaza la manipulación mediática y desinformación. Y ahí seguirá el COFADEH impulsando la Memoria, por la exigencia de verdad, justicia, reparación, la no repetición y el nunca más, y no solo en Honduras, sino en la hermandad y solidaridad con los pueblos que viven esta oscura noche, que no encuentra la aurora de la liberación, donde la pesadilla vuelve una y otra vez, es tanto lo que puedo hablar de esta organización que dirige Berta Oliva, las compañeras y compañeros que en 36 años han caminado de la mano a la lucha de las madres de los pañuelos blancos, he logrado conocer algunas, llorar sus partidas, compartir sus lágrimas, eso ¡todo eso! no tiene espacio en el universo infinito.

Mi memoria no podrá guardar tanto, pero si lo necesario para amar esta noble labor en la construcción de memoria histórica, condenando que los hechores siguen atacando y fortaleciendo con educación y práctica a jóvenes y adultos que también le apuestan a un país libre y de soñadores que hoy son memoria viva, los detenidos desaparecidos...                          
       

viernes, 2 de noviembre de 2018

Belleza artificial

Girasoles de verdad:
Hoy es el día para conmemorar a los fieles difuntos, en mi caso, siempre trato de tener flores para ELLAS las almas de mis ancestras, maestras y hermanas.

Por lo que hoy, viernes, fuí al mercado San Miguel, en el centro de Tegucigalpa, ahí siempre busco a Anabelle, quién con 20 lempiras me aliña, a su gusto (pregunta siempre por el mio) flores de temporada, que luego yo arreglo en una pequeña macetera que adorna mi escritorio. 

Pues ya con el ramito de flores en mano, pregunté por el hermoso gajo de girasoles silvestres, es una sola rama con 17 flores "a usted se lo voy a dar a 20" me dijo. Me tenían encantada, y lo llevé. 

Lo he cargado todo el día, en sus flores, en su color, en su forma, he encontrado el rostro de ellas, de mi Guenga, de Gladys, de Marcos, de Vilma, de Berthita, de Teodora, de Juana, de los bebés no nacidos... 

Sin duda, han encantado a muchas mujeres que se acercaron a ver los girasoles, entre frases como: 
¡Qué bonitas!
¿Dónde las compro?
¿Quién se las dio?
¿Son de verdad?
¿Son naturales?  
o la que me hizo Elías (quién gusta de los Sunflowers) ¿Cuánto le costaron? 

Aún lado, las veces que las tocaron, es que ¿Es imposible que la belleza natural sea perfecta? Y es donde surgen mis preguntas ¿El sistema mercantilista nos acostumbró a una belleza artificial?

Y en la parte humana, será que preferimos lo artificial, los falso, lo imaginario. Creemos que lo bonito es fabricado... Entonces de donde salió la inspiración para hacer las imitaciones...

Y aqui estan mis girasoles, sus girasoles, en una botella fuerte, con agua, que soporte su tamaño y peso, (la botella del B-Sh de Mateo), sé que se van a marchitar, pero es que, así es la vida, y en el campo, allá por el hatillo nacen y crecen otras...

Sandra Rodríguez
02- noviembre-2018 11:09 p.m.

martes, 16 de octubre de 2018


Tiene Magia en la Mirada



Hace unos días reapareció en mi teléfono, pero siempre nos escribimos en facebook, me dijo.

Ella siempre está en mi alma, en mi mente, en mi pensamiento, con dulce e inocente carita, con su rostro de colegiala, con sus ojos oscuros profundos, y su halo de nostalgia que no puede resistir su mirada.

Ella me ha dado grandes lecciones, entre confesiones y carcajadas.

Seguramente es de las mujeres que más ama a sus hijas, que sabe cómo debe criarlas para que no se dejen de nadie.

Algún mi niña, mi bella, mi amiga, mi amorcito inesperado, algún extenderá completamente sus alas, mostrará toda su belleza, su esplendor, esa magia que la hace sublime, que le abre a la confianza desmedida, que descubre sus secretos que son solo de ella, que los comparte en cualquier lugar.

Hoy es su cumpleaños, hoy festeja la vida, es octubre y vino al mundo con la hechicería de su sonrisa que contrasta con su ronca voz, y devela su personalidad.

Ni más ni menos, así es Vanessa, la profe, la alumna, la compañera, la espectacular mujer que se decidió a vivir.

lunes, 1 de octubre de 2018

La chanfaina

Recetas de memoria

Mamita Tila, mi abuela paterna, me compartió el recuerdo de la receta de mi Tatarabuela Teodora, para preparar Chanfaina.

Es la higadilla de chancho bien picadita, con papa o sola, bien sofrita con comino y culantro. Con sólo pensarlo saboreo su olor.

Pero, si es  cocida se acompaña con un recadito de masa, dijo doña Matilde Rodríguez.

Esa es la receta de mi abuela Teodora, así la hago yo, pero es para consumo de la casa, si es para negocio así no da, me contó Mamita Tila, mientras hablábamos de la chanfaina de 15 lempiras la cucharada que venden en el Mercado San Miguel, de Tegucigalpa, específicamente en el puesto de doña Juanita.

Siempre para el negocio hay trampa, jajaja.

-Mamita Tila es mi mejor contadora de historias, mi papá es un gran cuenta cuentos, yo sólo las escribo.-

Desde chiquita  me ponían a cocinar sancochos de la cabeza de las vacas, mi abuelita Teodora cuándo destazaba era para comer en la casa, eran aquellas cordeladas de carne, el tajo iba aparte de los huesos, y los guardaba en árganas del mismo cuero de vaca, recordó cómo si lo estuviera viviendo mi Abuela Paterna.

Y cuándo llegaba gente de visita se compartía con ellos. Incluso la gente pedía el cuero para hacer caites, nada se desperdiciaba.

Mi Tatarabuela se hizo eterna el 12 de junio de 1951, y hasta el 2018 la estoy conociendo.
Mi papá tenía dos años, y decía "esos son butos que se llevan a mamita" cuando la iban a enterrar en El Mojón.

18 de julio del 2018 11:10 p.m.
Sandra Rodríguez
#Historias #Ellas #MamitaTila #Rodriguez #AlmaViajera